EL ABOGADO DEFENSOR
El Señor Jesús desempeña un papel importante en el juicio. El Padre le
encomendó la tarea específica de juzgar (Juan 5: 22, 27; Hechos 10:42). “Dios,
para glorificar la humanidad de su divino Hijo, le confió el juicio de los hombres.
Todos deberemos comparecer ante el tribunal de Cristo” (Hillaire. La religión
demostrada, pág. 508). Sin embargo, la tarea más significativa de Jesús es la de
abogado e intercesor. Daniel relata que estando el juicio en acción, se presenta
nuestro Señor Jesucristo y es llevado ante el Padre (Daniel 7:9,13). Allí intercede
por nosotros (1 Timoteo 2:5; Hebreos 7:25). El pecador debe acudir
confiadamente a Jesús, su abogado (Hebreos 4:16).
Cuando nos hemos arrepentido sinceramente, después de confesar todos nuestros pecados, Jesús
se hace cargo de nuestra causa y actúa como eficaz abogado (1 Juan 1: 9; 2:1).
La seguridad para el juicio consiste en apartarse completamente del pecado
(Ezequiel 18:20-22,27). Luego vendrá Jesús y pagará a cada uno según sus obras
(Mateo 16: 27). Pero no habrá ningún problema con aquellos que se han
mantenido fieles y firmes hasta el fin (Apocalipsis 2: 10; 3: 5). Creyendo en
Jesús, andando en su luz y confiando plenamente en él, podemos tener la
absoluta seguridad de obtener un fallo favorable en el juicio (1 Juan 1:7 Juan 5:
24).