ESTUDIO ADICIONAL

ESTUDIO ADICIONAL • Lección 18
Dios es dueño de todo.
Es dueño del cielo y la tierra (Deut. 10:14) . Le pertenecen los animales (Salmo
50:10-12). Es suya toda la riqueza (Hageo 2:8). Le pertenecen nuestro cuerpo y
nuestra vida (1 Cor. 6:20).

Somos mayordomos de Dios.
El Señor quiere que actuemos como sus mayordomos (Mateo 25:14; Salmo
8:4-8). Nos da la fuerza para acumular riquezas (Deut. 8:18; Prov. 10:22). Pero
nos insta a no tener amor al dinero (1 Tim. 6:10). Debemos ser mayordomos
fieles (1 Cor. 4:1, 2). Hay que dar conforme a las bendiciones que Dios nos haya
concedido (Deut. 16:17). Donde esté nuestro tesoro estará nuestro corazón
(Lucas 12:33,34).

COLABORADORES CON DIOS
El Hacedor es también el gran Proveedor. Nos da la vida, el sustento y el
conocimiento de la verdad. Como demostración de su amor, nos hace sus
colaboradores. Lo que Dios nos pide no es porque lo necesite, sino para que
recordemos nuestra dependencia de él y para establecer una sociedad
beneficiosa para nosotros.

EL DIEZMO
El diezmo es la décima parte de las ganancias, y pertenece a Dios (Lev. 27:30, 1
Crónicas 29:12,14). Abraham deba su diezmo a Dios (Génesis 14:20; Hebreos
7:1-7).
También Jacob lo daba (Gén. 28:22). Era práctica habitual del pueblo hebreo (2
Crónicas 31:5,6; Nehemías 10:37,38). Nuestro Señor Jesucristo aprobó dicha
práctica (Mateo 23:23).
“El sistema especial del diezmo se fundaba en un principio que es tan duradero
como la ley de Dios. Este sistema del diezmo era una bendición para los judíos;
de lo contrario, Dios no se lo hubiera dada. Así también será una bendición para
los que lo practiquen hasta el fin del tiempo”, (Elena G. de White, Joyas de los
Testimonios, t.1, pág. 385).

USO SAGRADO DEL DIEZMO
El diezmo siempre fue usado para el sostenimiento del culto y sus ministros
(Números 18:21). Es muy clara la enseñanza bíblica de que los ministros deben
ser sostenidos económicamente para poder dedicarse exclusivamente al
ejercicio de su ministerio (1 Corintios 9:13,14; Lucas 10:7). La Iglesia Adventista
usa el diezmo que sus miembros dan generosamente para predicar el Evangelio
y sostener a los ministros. De esa manera, cada centavo es empleado
directamente en la obra de Dios. Se forma así una cadena de salvación; Ud.
conoció la verdad por que otros fueron fieles en dar su diezmo, ahora Ud.
colabora para que otros tengan el mismo bendito privilegio.

OTRAS OFRENDAS
El diezmo es lo que devolvemos a Dios porque le pertenece. Nuestra
dadivosidad se mide por las ofrendas. Las ofrendas que damos en el culto
denominado Escuela Sabática, se destinan a la extensión del Evangelio en las
misiones extranjeras. Las ofrendas que damos en el culto divino son para los
gastos de nuestra propia iglesia. A veces damos ofrendas para proyectos
especiales. La Santa Biblia nos recomienda ser generosos al dar nuestra
ofrendas (1 Crónicas 16:29; Salmo 96:8; Marcos 12:41-44).

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