ESTUDIO ADICIONAL

ESTUDIO ADICIONAL • Lección 17

¿QUE ES EL BAUTISMO?
La palabra bautismo viene de un vocablo griego que significa “hundir”
“sumergir”. El bautismo es símbolo de la muerte a una vida de incredulidad, y
del nacimiento a una nueva experiencia en Cristo. Es un recordatorio de la
muerte y resurrección de nuestro Señor Jesucristo (Romanos 6:3,4). Nuestro
Señor Jesús, aunque no necesitaba bautizarse lo hizo para dejarnos un ejemplo
(Juan 13:15). Somos bautizados por indicación expresa de Jesús y en nombre de
la Santísima Trinidad (Mateo 28:19).

¿QUIEN PUEDE SER BAUTIZADO?
Todo aquel que cumpla las condiciones requeridas. Entre esas condiciones se
destacan: Creer en el Señor Jesús (Hechos 8:36-38). Arrepentirse de todos los
pecados (Hechos 2:38). Confesar los pecados (Prov 28:13). Conocer la doctrina
(Mat.28: 20). Practicar la doctrina (Mat. 7:21). Pedir el santo bautismo (Hechos
8:36).

Aplicando estas condiciones es claro que no puede ser bautizado un niño
pequeño. Pero puede hacerlo un menor que comprenda la doctrina. Si hemos
sido bautizados sin nuestro consentimiento, sin una comprensión cabal de toda
la verdad, en una forma indebida o bien si nos hemos apartado de la verdad, la
Biblia autoriza efectuar un nuevo bautismo (Hechos 19:1-5).

FORMAS DE BAUTISMO
De acuerdo con el significado de la palabra con la costumbre de Jesús y los
apóstoles, y con su simbolismo, el bautismo debe ser por inmersión, es decir,
cubriendo enteramente a la persona con agua. Jesús “subió del agua” (Mat.
3:16). Juan bautizaba “donde había muchas aguas” (Juan 3:23). “Descendieron
ambos al agua” (Hechos 8:38). Sólo hay un bautismo verdadero (Efe. 4:5).
Dice el cardenal James Gibbons: “Por algunos siglos, después del
establecimiento del cristianismo, el bautismo fue conferido ordinariamente por
inmersión, pero desde el siglo Xll ha prevalecido en la Iglesia Católica la práctica
de bautizar por infusión…” (La fe de nuestros padres, pág. 256). El sacerdote
Juan Straubinger, comentando un versículo acerca del bautismo, dice: “Se
refiere al bautismo de los primeros cristianos, los cuales se bautizaban
sumergiéndose completamente en el agua. Así como Cristo fue sepultado en la
muerte, nosotros somos sepultados en el agua del bautismo”, (Nuevo
Testamento, pág. 614).

RESULTADO DEL BAUTISMO
Cuando este rito se efectúa con sinceridad, es un testimonio público de la
renuncia a la vida pecaminosa pasada y del nacimiento a una nueva vida en
Cristo. Se promete el perdón de los pecados pasados y una medida abundante
del Espíritu Santo (Hechos 2:38). Además el bautizado llega a tener una nueva
relación con Cristo (Gálatas 3: 27). Ingresa como miembro en la iglesia de Cristo
(Hechos 2:41).

Dejar un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *