ESTUDIO ADICIONAL

ESTUDIO ADICIONAL • Lección 13
La muerte es cesación total de la vida.
La muerte es un retorno al polvo (Ecles. 3:20). No se goza ni sufre más (Ecles.
9:5-8). Deja de ser (Salmo 104:29). Terminan los pensamientos (Salmo 146:4).
No se participa más de las preocupaciones de los vivientes (Job 14:21; Salmo
6:5).

Inmortalidad.
Sólo Dios es inmortal (1 Timoteo 1:17; 6:15:16). El hombre es por naturaleza
mortal (Isaías 51:12). Su carne es mortal (2 Cor. 4:11). El alma también es mortal
(Ezequiel 18:4). La inmortalidad será concedida después de la resurrección (1
Cor. 15:52-55).

Cristo, esperanza de vida.
Cristo promete dar la vida eterna (Juan 10:27,28). Cristo quita la muerte y saca a
luz la vida (2 Timoteo 1: 10). Jesús tiene las llaves del infierno y de la muerte
(Apoc. 1:18).

LA VIDA Y LA MUERTE
“Si el hombre muriera, ¿volverá a vivir?” (Job 14:14). Esta es la pregunta que
más preocupa al ser humano. Afortunadamente, Dios en su amor ha dada
amplia respuesta en su Santa Palabra. Nos explica que la vida es la asociación de
dos elementos: el polvo y el aliento de vida (espíritu) proveniente de Dios
(Génesis 2:7). La muerte es el proceso inverso: el polvo vuelve a la tierra y el
aliento de vida o principio vital impartido por Dios, regresa a Dios (Ecles. 12: 7).
La causa real de la muerte es el pecado (Romanos 6: 23). El pecado pasó a todos
los hombres y por eso todos tienen que morir (Romanos 5:12).

¿A DONDE VAN LOS MUERTOS?
Según la Biblia, los muertos van al sepulcro, donde duermen hasta el regreso de
nuestro Señor Jesucristo. La palabra “infierno” significa sencillamente
“sepulcro”, pero no es un lugar de sufrimiento perpetuo. En la Biblia no se
menciona el “purgatorio”. Tampoco dice que los muertos van al cielo, pues la
recompensa se dará a los justos cuando vuelva nuestro Señor Jesús y se
produzca la resurrección.

¿PODEMOS COMUNICARNOS CON LOS MUERTOS?
En su desesperación, muchos deudos procuran entablar relaciones con sus seres
amados muertos. Pero la Biblia es clara cuando enseña que los muertos no
saben nada (Ecles.9:5,ó). Por lo tanto, no pueden comunicarse con nosotros, ni
nosotros con ellos. Debemos recordar que la primera mentira de Satanás se
refirió a este asunto. Dios dijo a Adán que si pecaba moriría, pero Satanás
replicó: “No moriréis”. (Gén. 3:4). Satanás sigue tratando de engañar con
respecto a la muerte, y está empeñado en sostener su mentira original. Puede
hacerlo fácilmente porque “se disfraza de ángel de luz,” (2 Cor. 11:14). También
los demonios son capaces de hacerse pasar par gente muerta (2 Cor. 11:15).
Muchos de los fenómenos aparentemente inexplicables o sorprendentes son
provocados par “espíritus de demonios, que hacen señales” (Apoc. 16:14). Por
eso se nos insta: “No creáis a todo espíritu, sino probad los espíritus si son de
Dios,”(1 Juan 4:1). Dios, en la Biblia, condena terminantemente cualquier
práctica ocultista o espiritista (Lev.19:31; 20:37; Isaías 8:19).

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